Emociones

La verdadera competición gira entorno a la atención, las experiencias relevantes, significativas e intensas.


Hoy, con la evidente necesidad de centrar las organizaciones en el cliente y diseñar las empresas, productos y servicios para resolver problemas, las marcas emocionales son las que están mejor posicionadas para hacerlo.

El modelo de Management del siglo XX no ha sido del tipo cálido y humanista del Renacimiento, más bien ha sido el frío y mecánico de una línea de producción.  Una línea de producción ciega a la moralidad, emociones y aspiraciones humanas. El mejor era aquel que conseguía hacer perder a su competidor, cliente o colega y así poder ganar.


Las Infinitas Posibilidades de las Emociones en los Negocios

Incluso en estos días, aquel Management que se muestra empático, intuitivo, imaginativo e idealista, es considerado blandengue, ilógico, disperso y obstinado.

Las emociones guían, enriquecen y ennoblecen la vida; ellas proveen de sentido a nuestra existencia y a nuestras actividades ordinarias (y las de nuestros clientes). En ésta época, la verdadera competición gira entorno a la atención, a las experiencias inmediatas, significativas e intensas. En las economías de exceso la atención no abunda.

En definitiva, se trata de ser Algo para Alguien.

En la mayoría de las empresas que hoy se encuentran en graves dificultades, el talento creativo  -emocional- sigue latente, aunque debajo de una losa cultural de miedo o del “no se puede”.

Ejercitando la empatía las empresas pueden entender mejor las motivaciones reales de los clientes, empleados, socios, proveedores y otros grupos de interés.

Leer más sobre el aporte de las Emociones al Management